Mensajes Que Nunca Mandé

Pero sí redacté.

No soy psicóloga ni he estudiado algo relacionado a esa rama (aunque en más ocasiones de las que quisiera admitir, me encuentro pensando que necesito entrar a diversas terapias). Y estoy muy consciente que auto-diagnosticarse enfermedades o medicamentos no es recomendable para nadie. Sin embargo, creo que estudiarse y analizarse uno mismo, y llegar a una vaga conclusión no puede ser tan malo. A veces nos encontramos por la vida deambulando de aquí y allá, tomando decisiones a la ligera (o en mi caso, la falta de ellas), por no enfrentar los problemas.

En la tarea de auto-analizarme, me he encontrado con lo siguiente:
- Soy una persona que no puede debatir algo sin ponerse a llorar.
- Busco complacer a todos
- Le temo mucho al que pensarán otros de mí
- Si alguien da su punto en algo, y yo sé que no es del todo correcto, no puedo refutarlo.
- En algún punto de mi vida, perdí mi visión y me perdí a mi misma.
- Voy caminando (o mejor dicho, dando tumbos) a ciegas. No estoy accionando o persiguiendo algo, llámese objetivo, meta o propósito.
- No hay nada que me apasione, absolutamente nada. Quizás tengo una ilusión de que sí, pero no es algo confiable.
- Soy muy inconstante.
- Soy muy insegura.
- Dudo de mi fe. No estoy ni tan siquiera segura que ame a Dios totalmente. 
Y la lista continúa.

¿Quién...? Me pregunto, ¿quién querría estar lidiando con alguien como yo? No se lo deseo a nadie. Esa es otra de las razones por las que sé que voy a morir soltera. Igual, estoy convencida que me quedan pocos días en esta tierra. 

Aquí voy a redactar mensajes que escribí, pero no hice llegar, con la esperanza de que algún día si pueda hacer clic al botón de enviar y sentirme lista para recibir sea cual sea la respuesta con la mayor de las gracias.

Mientras tanto, coloco esto aquí como un recordatorio a mi misma de que grito en un lugar donde los demás no me escuchan. 

Comentarios